domingo, 19 de junio de 2011

EL ARTESANO Y EL ARTISTA

19 de junio de 2011

Es de madrugada. No consigo dormir sin antes empezar este blog, sin iniciar mi propósito de escribir crítica musical.

La primera comunión (1895)
Pablo Picasso (1881-1973)

La edad del cielo. Frontera (1999)

Ayer, sábado 18 de junio, asistí a la última parte de un seminario-taller convocado por la Corporación Tapioca. Lugar: casa de la cultura de Villavicencio. Sylvia Juliana Suárez y William López fueron los conferencistas-talleristas. Tapioca organizó este evento en el marco de la Beca Curatorial “Intercambios”. Haber asistido a este seminario-taller fue la confirmación de una importante reconciliación que estoy viviendo: hace diez años tomé la decisión de sumergirme en el ámbito musical, queriendo abandonar de manera radical mi participación en el campo del arte plástico, mas sin embargo, desde hace unos meses la reconciliación de los dos mundos se ha empezado a dibujar. La intersección entre las dos disciplinas está sucediendo de mil maneras. Les presento ahora a ustedes, queridos lectores, una de las caras de dicho diálogo entre música y plástica. La asistencia a ese seminario-taller me mostró una importante revelación: quiero emplear parte de mi tiempo en la crítica musical de manera seria y comprometida.

 
 Mujer en azul (1901)
Pablo Picasso (1881-1973)

Durante. Sea (2001)

Cuando llegué a la casa de la cultura, a eso de las diez de la mañana, Sylvia Juliana estaba hablando de la diferencia entre el artista y el artesano. Desconociendo el contexto, pues falté a la sesión del viernes por la mañana y a las dos primeras horas del sábado, escuché con atención mientras buscaba una toma para conectar mi computador. Sylvia, gracias a su experiencia y lucidez, dio un punto de vista que llamó mucho mi atención.

El artesano se dedica a un oficio, que por lo general se desarrolla de manera empírica y es transmitido de forma tradicional, de generación en generación. El objeto que el artesano construye tiene una utilidad específica. Y además cuando el artesano descubre un camino seguro para lograr un fin, la manera más efectiva de obtener un resultado puntual, el artesano se interesa por perpetuar esa técnica descubierta, pues le permite llevar a cabo su oficio de manera más eficiente.



Familia de Arlequín (1905)
Pablo Picasso (1881-1973)

Disneylandia. Doce segundos de oscuridad (2006)

Por su parte el artista obtiene el conocimiento generalmente en una institución, dicho conocimiento es técnico, producto de una sistematización. El artista es muy experimental en su exploración con los materiales, se interesa permanentemente por innovar.  Al construir el objeto de arte no existe la pretensión de cumplir con una funcionalidad determinada. El arte no es utilitarista. Y además el artista opera partiendo de una visión crítica. El artista, a través del objeto artístico, quiere dar cuenta de su ideología, de su relación con el mundo. Y además, el verdadero artista, apenas se ve a sí mismo aplicando una fórmula para elaborar el objeto artístico, renuncia a esa fórmula para continuar experimentando.

Desnudo, hojas verdes y busto (1932)
Pablo Picasso (1881-1973)

Mi guitarra y vos. Eco (2004)

Fue esta frase de la fórmula la que detonó la idea de escribir crítica musical. De inmediato recordé a Jorge Drexler refiriéndose al mismo asunto de la fórmula, y entonces, nació claramente en mí el deseo de transmitir a otros mi percepción de manera más organizada. Pensé que valdría la pena hacer un texto al respecto, así Sylvia estuviera hablando de artistas plásticos y yo estuviera pensando en músicos todo el tiempo. Los análisis que ella nos presentó son perfectamente aplicables a la escena musical, pero, por alguna razón que ahora desconozco y que espero empezar a adivinar a medida que vaya investigando, la crítica musical no tiene tanta resonancia en el ámbito de los músicos, como sí ocurre con la crítica en el ámbito de las artes plásticas. Esa es al menos en este momento mi perspectiva.

Estudié por seis semestres artes plásticas, y mi decisión de dejar la carrera y no terminar fue contundente, certera, radical. Después estudié trece semestres artes musicales (pues cursé los tres semestres del preparatorio y los diez del pregrado) y estoy a punto de entregar mi trabajo de grado. Me siento agradecida de haber atravesado las dos experiencias, pues he tenido la posibilidad de comparar, con una perspectiva constructiva y crítica, las fortalezas y las debilidades de cada una de las disciplinas. La crítica musical es la primera manifestación consciente que da cuenta de ese encuentro de vivencias.

Mona lisa a los doce años (1959)
Fernando Botero (n. 1932)

Causa y efecto. La Edad del cielo (2007)

Sylvia y William, queriendo ilustrar con más claridad la diferencia entre el artista y el artesano, nos hablaron de Botero. Muy seguramente Botero, en el momento en el que decidió experimentar con sus ahora famosísimos gorditos, era un artista. Pero ahora, que ha usado, sobre usado y súper explotado su experimentación hecha fórmula, es un artesano que ha encontrado la manera de hacer que los espectadores admiren y compren sus obras. Mencionaron enfáticamente la importancia de dejar en claro que establecer la diferencia entre un artista y un artesano no es, de ninguna manera, un sinónimo de dar mayor estatus a una condición o a la otra. El artesano es un personaje tan valioso como lo es el artista. Y entonces, cuando hablaron de Botero y de la aplicación incansable que ha hecho de la fórmula exitosa, y cuando se refirieron a Picasso como el ejemplo por excelencia del artista que se niega a amarrarse a una única forma de hacer la obra de arte, pensé en Drexler, inevitablemente.

Tuve la oportunidad de asistir al Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura que se celebró el año pasado en Medellín. La razón para asistir al evento fue Drexler, no lo oculto. Fue muy enriquecedora la experiencia en su totalidad, pero mi objetivo principal era Drexler, soy fiel seguidora de su música. Jorge Drexler hizo parte del concierto de apertura del congreso, y la verdad, no fue un concierto afortunado. Estaba en la difícil situación de preceder a Silvio Rodríguez, el concierto era abierto al público, el espacio escogido para realizar el concierto era realmente estrecho para tantos oídos ávidos de escuchar a un ícono de gran popularidad. Como ha ocurrido en muchas ocasiones aquí en Colombia, las condiciones técnicas para la amplificación del sonido no eran de alta calidad, y el público asistente no estuvo en la disposición de escucharlo en lo más mínimo. Por fortuna hubo un espacio de diálogo al día siguiente, en el que tuve a Drexler a escasos dos metros de mí, pues estaba ansiosamente sentada en primera fila. Y en cuanto a la desilusión del concierto la suerte de nuevo me acompaño. Dos semanas antes del congreso se anunció en los medios una presentación de Jorge en Bogotá, a ser realizada en el auditorio Julio Mario Santo Domingo (ups! yo ya había armado maleta y compromisos, no me podía retractar). Para mi fortuna el artista quedó enamorado de la acústica del lugar, y decidió regresar seis meses después. Así que el regular concierto escuchado en Medellín quedó desplazado por la magnífica y deliciosa experiencia de aquel concierto de Drexler, acompañado de una banda de músicos increíble en un escenario por completo alucinante, por sus condiciones acústicas y porque estaba repleto de un público deseoso de sus canciones.

Masacre en Colombia (2000)
Fernando Botero (n. 1932)

Equipaje. Cara B (2008)

En el espacio de diálogo al que asistí, Jorge Drexler no era el único invitado. A su lado estaban Andrea Echeverri, Dj Dolores y Pacho Paredes. Iván Benavides era el moderador. Y ahí fue cuando Drexler soltó la frase de la fórmula que no le interesa perpetuar. El tema central de las conversaciones fue la utilización de la tecnología en la producción musical. Y en una de las intervenciones Drexler hizo referencia a su último trabajo discográfico, Amar la Trama. Este último trabajo presenta una diferencia notable con los últimos trabajos por él realizados. Drexler, al descubrir a través de las computadoras la posibilidad de secuenciar música y de controlar con detalle cada cosa escrita, se sumergió sin mesura en conocer y manejar esa increíble herramienta a disposición, ese nuevo instrumento musical tan versátil, tan aleph. Y así fueron fabricados Frontera (1999), Sea (2001), Eco (2004), Doce Segundos de Oscuridad (2006), La Edad del Cierlo (2007) y Cara B (2008).

Para Amar la Trama, disco del 2009, Drexler decide utilizar la computadora de una manera específica: quiere ahora que sirva para registrar la interacción humana de toda su banda con un público reducido de fans que fueron invitados a asistir a los cuatro días de grabación. Y cuando hace referencia a ese cambio de utilización de los modos de producir música habla del equilibrio, de su condición dinámica, de su necesidad de cambio permanente. Drexler es un buscador incansable, un curioso insaciable, y no gusta de utilizar el piloto automático para hacer música, nos confiesa. Al sambullirse de lleno en el dominio de la tecnología a disposición de la creación, el control se convirtió en un centro para estructurar su dinámica de trabajo. Y después de haber pasado unos buenos años en ese extremo, quiso luego generar un movimiento significativo para exaltar esta vez la imperfección, aprovechar la riqueza que genera un caos auto organizado, son casi sus palabras textuales. No es amigo de las fórmulas. Una vez descubre un camino para llegar a un fin decide empezar a probar otro por completo diferente. Y por eso, al igual que Picasso, Jorge Drexler es un artista, y no un artesano.

La paloma de la paz (1949)
Pablo Picasso (1881-1973)

Las transeúntes. Amar la trama (2009)

3 comentarios:

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  3. Comentario escrito por Fernando Mejía Umana.
    Ingeniero mecánico.

    Con respecto a tu discusión
    sobre artista y artesano,
    creo que viene siendo
    como la diferencia
    entre el ying y el yang.
    Los extremos se juntan
    y no es bueno tratar de definir
    una frontera entre los dos.

    Toda persona que quiera crear
    y transmitir su mensaje
    debe aprender una técnica
    para hacer más fácil su trabajo.
    Desde las más elementales
    formas de comunicación
    hasta las más sofisticadas,
    son elementos indispensables
    para transmitir un mensaje.
    Mensaje que puede ser
    escrito, musical,
    gráfico, tecnológico.
    Un transbordador espacial
    es una obra de arte
    que te lleva física y emocionalmente
    a la exploración del más allá,
    de lo desconocido,
    de lo que impacta nuestra alma.

    Y fueron unos artesanos
    los que desarrollaron los metales,
    y sus herederos los que han desarrollado
    los nuevos materiales
    y las nuevas tecnologías
    que han permitido al hombre
    separarse de su madre tierra
    y buscar nuevos horizontes.

    Decir que el artesano produce algo
    con una finalidad específica
    no lo diferencia del artista
    que también crea
    para que el objeto de su creación
    sea utilizado o disfrutado por alguien.
    Los usos son diferentes,
    tan importante es dar de comer al cuerpo
    que hacerlo con el alma.
    ¿Entonces por qué diferenciar,
    por qué definir una frontera?
    La búsqueda y definición de fronteras
    ha sido tradicionalmente
    una fuente de conflictos
    entre los seres humanos.
    Hoy nuestros políticos se están peleando
    por definir si llamar a una ley indulto,
    perdón o si es simplemente un mecanismo
    para buscar un poco
    de justicia y reconciliación.

    Aunque entiendo el deseo
    de formalizar el discurso,
    de emplear los términos más adecuados
    para definir una actividad humana,
    me parece que ésta es más
    una actividad artesanal
    relacionada con el lenguaje,
    que una diferenciación real
    del quehacer humano.

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