miércoles, 22 de junio de 2011

LOS NOMBRES Y LAS COSAS

“El arte es una actitud”.

Recuerdo con precisión las palabras de Mario Opazo, profesor de Escultura Dos. La llegada de este chileno a la Universidad Nacional causó impacto entre todos. Recién entraba a hacer parte de la planta de profesores. Nosotros lo inauguramos, y fuimos a la vez sus felices conejillos de indias.

La frase quedó resonando en mi cabeza. Yo llegué a la Universidad Nacional queriendo aprender oficios varios de índole plástico (aclaración importante: el adjetivo plástico hace referencia a lo físico, a lo palpable, a todos aquellos materiales que pueden ser manipulados, transformados). Quería aprender a dibujar con precisión, perspectiva y proporción, quería conocer distintos materiales y colores para pintar, quería estar en la capacidad de encuadrar fotografías con destreza, quería explorar las diversas técnicas que me permitirían hacer una escultura. Para mi sorpresa y desconcierto gran parte de los profesores se dedicaron a lanzarnos interrogantes y preguntas relacionadas con el porqué de la obra de arte, mucho más que con la manera específica de hacerla. Y yo que había decidido no estudiar filosofía para dejar descansar un poco mi mente imparable. Como dicen por ahí, al que no quiere chocolate se le dan dos tazas (segunda aclaración: esto no es una queja).

Historias de cronopios y de famas. Julio Cortázar.


“Las matemáticas son unas gafitas que uno se pone para mirar el mundo”.

Pero no fue la Universidad Nacional el primer lugar donde me guiñaron el ojo para invitarme a observar el mundo de otra manera, desde otro punto de vista. Carlos Garzón, profesor de Geometría y Trigonometría del Juan Ramón Jiménez, fue el primer responsable. Cuando yo cursaba octavo grado, este personaje singular, delgado, alto, de vestir descomplicado y unos anteojos al estilo John Lennon, llegó a hacer un reemplazo. “Problema número uno: la tierra, una señora bien gordita y barrigona, se pone un cinturón que rodea toda su cintura. Si la cintura de la tierra mide 40.074 kilómetros y el cinturón que ella se pone es 10 kilómetros más grande, cuántos pollitos le caben en el espacio sobrante? Ya vengo, voy a tomarme algo. Espero ver las respuestas a mi regreso”. Quedamos fritos, boquiabiertos, fascinados, un poco sin saber qué hacer. Ese mismo personaje reapareció en el colegio cuando cursábamos décimo, y fue el profesor de todo un año escolar. Los logros académicos de la materia nunca los perdió de vista. Su táctica era impregnarlos de demencia. Tenía siempre ganas de jugar, de ir más allá. Nos contagió. Un día quiso compartir con nosotros su actitud de vida. “Las matemáticas, mis queridos, son unas gafitas que uno se pone para mirar el mundo”.

Cubo imposible. Louis Albert Necker.

El día que asistí al seminario “Historia y evolución de una idea”, del que hago mención en la entrada anterior, volvió a llegar a mi cabeza el asunto de la actitud, de la decisión, de la manera de mirar el mundo. Y al recibir la respuesta de Fernando Mejía Umaña pensé que valdría la pena dedicar tiempo y energía a desenmarañar un poco el enredo.


Resuelvo entonces buscar las definiciones de artesano y artista en el diccionario online de la Real Academia. Es una manía muy útil esto de recurrir siempre al diccionario, mi libro predilecto.


artesano, na. 
(Del it. artigiano). 
1. adj. Perteneciente o relativo a la artesanía. 
2. m. y f. Persona que ejercita un arte u oficio meramente mecánico. U. modernamente para referirse a quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril. 

artista. 
1. adj. Se dice de quien estudiaba el curso de artes. Colegial artista. 
2. com. Persona que ejercita alguna arte bella. 
3. com. Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes. 
4. com. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc., interpretando ante el público. 
5. com. artesano (‖ persona que ejerce un oficio). 
6. com. Persona que hace algo con suma perfección. 

arte. 
(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη). 
1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo. 
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. 
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo. 
4. amb. Maña, astucia. 
5. amb. Disposición personal de alguien. Buen, mal arte 
6. amb. Instrumento que sirve para pescar. U. m. en pl. 
7. amb. rur. Man. noria (‖ máquina para subir agua). 
8. amb. desus. Libro que contiene los preceptos de la gramática latina. 
9. amb. pl. Lógica, física y metafísica. Curso de artes.

Lo que encuentro sirve de manera parcial para soportar mi argumento. Efectivamente, según la Real Academia, la actividad artesanal está relacionada con el ejercicio de un oficio específico. Pero al mismo tiempo considera que artesano y artista son sinónimos, es decir, términos reemplazables. Sin embargo, cuando quiero ir un poco más allá y busco la palabra arte, me encuentro con una definición interesante y pertinente: a través del arte se da cuenta de una visión personal de un mundo, sea este real o imaginado. Y eso coincide con una de las ideas que expuso Sylvia Juliana en el seminario. La obra de arte es una materialización que devela la visión crítica del artista.

Mi cabeza continúa desenredando los nudos. Pregunto a Sylvia Juliana si alguien puede ser artista y artesano al mismo tiempo. Me contesta que no. A mí no me convence del todo la respuesta, pero la agradezco. Mi mente sigue inquieta. Busco ejemplos en la vida real para lograr organizar mis ideas. Pienso en algún músico amigo al que contratan para amenizar una fiesta privada. Él llama a los cuatro o cinco amigos con los que más se entiende en lo musical, pues la fiesta es en una semana y sólo tienen un ensayo para montarlo todo. Gracias a la habilidad técnica que cada cual posee el ensayo resulta victorioso, y en la fiesta privada quedan encantados (de seguro había licor por montones). Ese mismo amigo músico tiene un grupo que ocupa su mente día y noche, noche y día, es su razón de ser, su motor de vida. No los contratan con tanta frecuencia, la inversión de dinero a veces es mucho mayor que la ganancia, y cuando alguien los escucha piensa que su música es rara, difícil de digerir. Dos situaciones bien diferentes para un mismo personaje.

En la situación de la fiesta privada mi amigo músico (ficticio, es la combinación de historias propias y ajenas) es más un artesano. Ha cumplido con su oficio de intérprete con éxito, pues ha pasado años desarrollando una técnica, un oficio. En la segunda situación, la del proyecto propio, mi amigo es mucho más un artista. Sus composiciones e interpretaciones son expresión sonora del paisaje que él ve cuando se pone las gafitas del artista. Mi amigo es un artesano y es un artista al mismo tiempo, y no hay conflicto entre una actividad y la otra. En su proyecto personal se desempeña con destreza en su oficio, en su artesanía, la de componer e interpretar. Y cuando realiza trabajos que tienen una función muy específica y puntual, participando y alimentando la encantadora y peligrosa empresa del entretenimiento, no está renunciando a su particular forma de ver el mundo. No hay contradicción, se pone cada par de anteojos cuando él así lo decide.


El ser humano es una totalidad. De hecho es una unidad con la naturaleza entera, con el cosmos. Pero para entender el mundo que lo rodea, para comprenderse a sí mismo y para descifrar su relación con ese mundo exterior, ha decidido fragmentarlo, categorizarlo, darle nombres a las cosas. Es un asunto de supervivencia y de practicidad. Algunas filosofías orientales (prometo no ser tan vaga y difusa con la terminología en las próximas entradas) afirman que el ser humano está compuesto por varios cuerpos: el cuerpo físico, el cuerpo intelectual, el cuerpo emocional, el cuerpo energético. Son maneras de ver el mismo cuerpo, pero la división es útil. Si logro identificar claramente mi cuerpo físico, sus características, sus funciones, sus necesidades, puedo concluir que ese cuerpo necesita alimento material, y entonces me como un banano en la mañana. Ese banano muy posiblemente le hará bien también a mi cuerpo emocional, por lo cual me mantendré feliz y enérgica toda la mañana. Tal vez si no me como el banano al mediodía me sentiré un poco triste, en apariencia sin razón. Como bien lo dice Fernando, las fronteras se desdibujan, los contrarios son caras de una misma moneda, están juntos pero no revueltos. Suena algo paradójico.


Ahora bien, trayendo el asunto de las distinciones y los nombres al mundo laboral, para lo cual las categorizaciones son muy útiles, es de gran importancia saberse en actitud de artesano o saberse en actitud de artista para aplicar a una convocatoria, por citar un ejemplo. Y sucede no sólo con los llamados artistas (en una próxima entrada me extenderé en este asunto). Un científico perfectamente puede tener actitud de artista, o de artesano, pero creo que le irá mejor aplicando a una Beca de Colciencias que aplicando a una del Ministerio de Cultura, me siguen?

Doy por terminada mi intervención. Feliz me siento de tener tiempo en estos días para estos menesteres, pues en dos semanas me vuelvo a subir al tren de la pedagogía (canciones, mocos, cuatro, juegos, llantos, pañoletas, gritos, cariños, besos, miradas). Procuraré no abandonar del todo mis gafitas de escritora cronista (gracias Carlos), aunque no sea este mi principal oficio.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Arte, artista, artesano, ingeniero, diseñador, matemático, periodista, poeta, novelista, abogado, jurista...

    Ahí están las palabras. Para ser usadas, para ver matices que nos permitan comprender el mundo. No hay un mejor ni un peor, no hay una forma plenamente correcta de entenderlo. No sólo es un Yin y Yan de contrarios que se complementan, sino también una muestra de tensiones o contradicciones que se rechazan.

    Tu discusión es la discusión que la filosofía del lenguaje ha propuesto: toda filosofía (la del arte, la de la música, la de la vida) es una discusión sobre los límites y poderes del lenguaje, para "decir-interpretar-describir...", la realidad.

    En este caso mediante la técnica bien empleada de las palabras digitalizadas.

    ResponderEliminar
  3. Comentario de
    William Bernardo Montoya Girlado.

    Es claro,
    pero me pregunto
    cuando deja la obra de ser obra
    y se convierte en artesanía,
    si realmente se inició
    con un acto de creatividad?

    LAS ARTESANÍAS DE RÁQUIRA,
    SE CONVIERTEN EN OBRAS
    EN MANOS DE LOS GRINGOS.

    ResponderEliminar
  4. Comentario de Libardo Archila.
    Artista Plástico.

    Hummm... no.
    Sólo había un afán por categorizar,
    propio del que quiere domesticar
    en términos -teorizar-
    eso llamado arte.
    Creo pues que la respuesta
    sigue siendo la misma:
    Que es arte,
    lo que hacen los artistas.
    Quien es un artista,
    el que hace arte.
    Acerca de lo artesanal
    y lo artístico,
    están en dos
    dimensiones diferentes.
    Sus intencionalidades
    son diferentes
    pero pueden suceder encuentros.
    Tomando una frase
    de otro ámbito:
    En política nada es seguro
    y todo es posible,
    al igual que en el arte.

    ResponderEliminar